• Gabriela Pereyra

ELSA OSORIO

Actualizado: mar 26

La historia y cultura, argentina y rioplatense.

Hace algunos años, veintidós, se publicó una novela, de una escritora ya lo suficientemente conocida, como para que se le prestara atención a su nueva obra.

“A veinte años, Luz”, comenzó a dar que hablar en la Argentina, cuando se convirtió, no siendo el primer trabajo de la escritora argentina Elsa Osorio, si en su primer gran novela, tan importante desde varios puntos de vista que casi veintitrés años más tarde, sigue siendo un imprescindible de la literatura latinoamericana, una novela importante en el mundo, traducida a decenas de idiomas, que traspasó fronteras.


La novela es “importante“ porque por primera vez se aborda, desde la literatura, el tema del secuestro y apropiación de bebés, durante el terrorismo de Estado argentino, pero en definitiva, de todas las dictaduras latinoamericanas. Fue un puntapiés para que muchos jóvenes se interrogaran sobre su propia identidad, para que gran parte de la sociedad tomara el coraje de hablar de un tema que parecía casi tabú, para que muchos y muchas, se despertaran a una realidad que hasta el momento no habían querido ver o aceptar.
La novela, pues, ha tenido gran repercusión, fue varias veces premiada, y le otorgó a la autora, nominaciones muy importantes.


Pero Elsa Osorio no nace a la literatura con ”A veinte años, Luz”, y su trayectoria anterior y posterior a esta novela, revela una narradora fabulosa, que atrapa ya desde sus primeras páginas, que dedica mucho tiempo de investigación para poder escribir sobre temas como el terrorismo de Estado, o la historia de una argentina combatiente en la Revolución Civil Española, “Mika” o “La capitana“ (se encuentra con ambos títulos según distintas ediciones) o su última publicación, maravillosa por cierto, “Doble Fondo”, también atinente al terrorismo de Estado, todos hechos, aunque novelados, realmente sucedidos.




En el 2015 fue condecorada por el Ministerio de Cultura de Francia como Chevalier de L`ordre des arts et des lettres, premio más que merecido por su pluma y por su coraje en el abordar argumentos que hoy quizás sean más fácil de encontrar en otros autores, pero que más de veinte años atrás estaba casi vedado, especialmente para narradoras, para escritoras, para las mujeres que quieren buscar y contar la VERDAD, reivindicar la MEMORIA, gritar desde sus páginas, NUNCA MÁS, y este es el empeño con los derechos humanos, con la sociedad, que Elsa asumió.


Elsa Osorio obviamente se “codea”, como se suele decir popularmente, con lo más exquisito de la cultura en general, pero entre ellos hay un gran amigo que se destaca como tal, me refiero al escritor chileno Luis Sepúlveda, víctima del COVID-19 hace casi un año. El dolor de Elsa por la pérdida de este gran amigo y enorme escritor, ha sido muy grande, como lo fue para la familia de Sepúlveda y para todos sus amigos.

Hoy Elsa vive en esta situación anómala para todas las generaciones presentes, la pandemia, los temores y la incertidumbre en la que nos encontramos casi todos, optimista si, pero muy reflexiva y analítica, en definitiva, realista.

Todos esperamos con ansia, que pronto se nos presente una nueva novela, de esa Elsa Osorio inesauribile de talento, con una pluma especial, un ser humano maravilloso, inteligente y divertido, características que se aprecian en sus obras y cuando se entabla una conversación con ella. una narradora y una mujer, seguramente única en muchos aspectos, que deja en nosotros, marcada una huella.


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